y me recuerdo feliz y humeante
como un pan recién hecho.
Podía llevarme el placer a la boca
y dejar que me inundaran
sus más relajantes sensaciones.
Aspiraba el aroma vegetal de sus soles
y dejaba volar la imaginación
a lomos de sus volutas.
Me daba igual su procedencia.
Nunca le he aplicado al placer la ley de extranjería.
Americano, filipino, turco o cubano,
en todos encontraba el infinito goce
de una buena bocanada de humo.
Siempre le he tenido como un buen amigo.
Me acompañó en el trabajo y en el amor,
en los momentos más felices y en los difíciles.
Ahora casi no puedo enseñarlo,
casi no puede venir conmigo.
Nos vemos a escondidas
como los amores imposibles y desgraciados.
Nos vemos en las esquinas
y en las puertas del trabajo.
En nombre de la salud
¡nos han desterrado!
Dicen que mata,
como la vida.
Y yo no me voy a quedar aquí lamentándome,
Lo quiero tanto que voy a quemarlo
a bocanadas.
El que quiera
que me siga.
By *SLASH*
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